El malestar no aparece por casualidad; a menudo es una manera de expresar algo que aún no ha podido ser pensado o elaborado.
No hace falta encontrarse en una situación extrema para iniciar un proceso psicoterapéutico. A veces el malestar no es muy intenso, pero se instala en la vida cotidiana y empieza a ocupar demasiado espacio: dificulta las relacionas, la toma de decisiones o el bienestar personal.

La psicoterapia ofrece un espacio donde poder detenerse, comprender qué está pasando y dar sentido a lo que se vive. No se trata sólo de aliviar el síntoma, sino de entender qué expresa y qué lugar ocupa en la historia personal de cada persona.
MOTIVOS DE CONSULTA MÁS FRECUENTES:

Dificultad para desconectar
Ataques de ansiedad
Somatizaciones (dolor físico sin causa médica)
Insomnio
Ansiedad

Sensación de vacío o de falta de sentido
Irritabilidad o cambios de humor
Pérdida de interés o motivación
Pensamientos negativos recurrentes
Malestar emocional

Sentimientos de culpa
Sensación de no ser suficiente
Inseguridad en la toma de decisiones
Dificultades para reconocer necesidades propias
Autoestima i autoexigencia

Dificultades para poner límites
Relaciones que generan sufrimiento
Sensación de soledad o incomprensión
Dinámicas repetitivas que cuesta modificar
Dificultades en las relaciones

Muerte de una persona querida
Cambios laborales
Jubilación
Procesos de duelo

Dificultades para llegar al orgasmo
Dolor en las relaciones sexuales
Problemas de erección o eyaculación
Relaciones sexuales que generan sufrimiento
Sexualidad