Infancia

Los niños pasan por diferentes fases críticas durante su desarrollo y, a menudo, las familias nos preguntan si el comportamiento que muestra su hijo/a ante algunas circunstancias forma parte de lo que se podría considerar esperable, o no. Por eso es importante conocer cuál es el desarrollo esperado para los niños de su grupo de edad, y así, saber si hace falta preocuparse por los comportamientos o habilidades que muestra.

 

También se tienen que tener en cuenta las características de personalidad del niño o niña, ya que su comportamiento podría explicarse simplemente porque es más introvertido o más inquieto, y no porque tenga alguna dificultad o trastorno.

Sea cual sea la dificultad observable, el trabajo con las familias y la ayuda en la crianza es esencial. En algunos casos, incluso, será hacia donde se dirija exclusivamente la intervención del especialista, ya que el motivo de consulta podría resolverse estableciendo cambios en las pautas de educación o en las dinámicas familiares.

No siempre será necesario esperar a que aparezca el problema, ya que podemos operar desde la prevención. En ocasiones, se recomienda consultar cuando se prevee que el niño tendrá que hacer frente a un cambio importante que lo puede desestabilizar (separación de los padres, la muerte de una persona cercana, etc.)

MOTIVOS DE CONSULTA MÁS FRECUENTES: 

Explosiones de enfado
Baja tolerancia a la frustración
Dificultades para calmarse
Cambios repentinos del estado de ánimo
Tristeza o apatía
Miedo intenso
Tics o conductas repetitivas
Malestar físico sin causa médica

Regulación emocional

Separación/divorcio de los progenitores
Muerte de una persona cercana
Cambio de colegio o de domicilio
Nacimiento de un hermano/a

Procesos de duelo y cambios vitales

Dificultades para hacer amigos/as
Dificultades para comunicarse
Conflictos con los iguales
Problemas para integrarse en el grupo
Aislamiento o rechazo social
Dependencia excesiva de los adultos

Dificultades en las relaciones

Baja confianza en si mismo/a
Miedo a equivocarse
Dificultad para tomar decisiones
Autoexigencia excesiva
Sentimientos de no ser suficiente
Comparaciones constantes con los otros

Autoestima e inseguridad

Dificultades para aceptar límites
Conductas desafiantes o agresivas
Impulsividad
Dificultades para concentrarse
Regresiones (vuelve a conductas ya logradas)

Conducta y límites

Experiencias de maltrato
Situaciones de violencia
Acoso escolar
Entornos familiares complejos

Situaciones de vulnerabilidad